Perfil del Emprendedor boliviano
No es fácil identificar con claridad cuál es el perfil de un emprendedor, pero podemos coincidir que hay ciertas características comunes.
Los emprendedores en general tienen una personalidad idealista y astuta, preocupadas por hacer dinero pero no obsesionados por él. No les interesa demasiado el poder sino la autonomía, les gusta ponerse a prueba y enfrentar riesgos, no a lo loco, sino planificados. Les complace demostrar y demostrarse lo que saben, lo que pueden y lo que valen.
Tienen gran capacidad de concentración para la búsqueda de soluciones a sus problemas, y aunque no lo tienen todo absolutamente claro y tienen miedos como cualquier humano, a pesar de ello, actúan. Son capaces de sacrificarse por lograr sus objetivos y siempre buscan ofrecer productos superiores, diferentes e interesantes.
En general se esfuerzan por dejar su marca en la vida a través de su emprendimiento, están convencidos de que el éxito es 10% inspiración y 90% transpiración. Tienen plena conciencia de que pueden equivocarse, pero también saben que si fracasan volverían a intentarlo.
Una persona emprendedora tiene confianza absoluta en su proyecto y en que está preparada para sacarlo adelante. Tienen que tomar decisiones y lo hacen de manera decidida, confiando en sus conocimientos, preparación e instintos, aunque los resultados puedan ser, eventualmente, erróneos o no sean los esperados.
Los emprendedores saben dónde quieren llegar, siempre tienen un plan de negocios y están dispuestos a realizar todo lo necesario para lograrlo. Esta característica educa su voluntad para finalizar las tareas que comienzan, con energía y entusiasmo, tan necesarios para el logro de los objetivos establecidos.
El emprendedor asume riesgos, lo que supone una predisposición a no evitar situaciones que impliquen incertidumbre o riesgo potencial. El proceso de creación de una empresa no se acomete al azar, todo emprendedor analiza el entorno, diseña su producto, analiza la viabilidad de su negocio y establece metas previsibles y factibles para su actividad.
Asumen la responsabilidad de sus acciones y desarrollan alta tolerancia a la frustración, definida como la capacidad de persistir en la conducta encaminada a obtener un determinado resultado, a pesar de las dificultades o retrasos que haya que enfrentar. Es normal que no todo salga bien a la primera y tropiecen varias veces, pero saben afrontar los obstáculos que se puedan interponer en su camino. Perseveran.
Un emprendedor no actúa aislado, el desarrollo de su proyecto, su puesta en marcha y su éxito en gran medida dependen de su capacidad para establecer y cultivar relaciones personales en diferentes ámbitos y niveles. Saben lo conveniente que es adquirir habilidades para ser un buen comunicador, de capacitarse para afrontar procesos de negociación, y aunque estas habilidades pueden ser innatas, sabe que son perfectibles. Por supuesto, todo emprendedor tiene habilidades para la venta y una fuerte orientación hacia el servicio al cliente, en otras palabras, simpatía y empatía.

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